Caballeros del León de Judá No. 30

El R.E.R. es el primer sistema masónico cuya substancia iniciática, y por consecuencia su ritual iniciático, están enteramente fundamentados en el retorno de la deformidad a la conformidad y del estado caído al estado anterior a la caída. Tiene una doctrina explícitamente formulada y metódicamente enseñada, que dispensa a sus miembros una enseñanza teórica, en forma de discurso pedagógico, respecto a la iniciación.

De acuerdo con el Rito Escocés Rectificado, la francmasonería se define como «una escuela de virtud y sabiduría, que conduce al Templo de la verdad, bajo el velo de los símbolos, a los que la aman y la desean.»

La Orden Rectificada es una fraternidad discreta, que busca esencialmente auxiliar al hombre en su evolución intelectual y espiritual, mediante un camino iniciático trascendente; edificado sobre una profunda mistagogía y simbología milenaria de origen cristiano, y cuyo trabajo es fundamentalmente simbólico, pero no por ello menos operativo.

La fraternidad masónica tiene sus orígenes históricos en Escocia cuyos documentos mas antiguos datan del siglo XIV (Regius MS, c.1390). Sin embargo, la francmasonería moderna institucional comienza su historia formal, a inicios del siglo XVIII. En 1717 había varias logias que se reunían en la ciudad de Londres y sus alrededores. Cuatro de estas logias, conocidas como Logias Antiguas, o Logias de Tiempo Inmemorial, se reunían en diversas tabernas para realizar sus comunicaciones regulares, a saber: la taberna del Ganso y la Parrilla (The Goose y Gridiron Ale House); la taberna de la Corona (The Crown Ale House), la taberna del Árbol de Manzanas (The Apple Tree Tavern) y la taberna La Copa y las Uvas (The Rummer and Grapes Tavern).

El 27 de diciembre de 1716, se llevó a cabo una reunión en la taberna del Árbol de Manzanas (The Apple Tree Tavern), en donde se tomó la decisión de organizar y constituir una Gran Logia, que gobernaría y regularía la práctica de la masonería especulativa en Inglaterra; retomando la vieja practica de celebrar asambleas trimestrales y la observancia dos veces al año de «Las Fiestas del Gremio», celebradas durante las festividades de San Juan. 

Posteriormente, el 24 de junio de 1717 las cuatro logias inmemoriales se reunieron nuevamente en la taberna del Ganso y la Parrilla (The Goose and Gridiron Ale House), conformando la Primer Gran Logia de Londres; y eligiendo al hermano Anthony Sayer como el primer Gran Maestro. Este evento sería el comienzo de la masonería especulativa institucional.

En 1723 la Gran logia adoptará las Constituciones redactadas por el pastor James Anderson y Jean Théophile Désaguliers, con el apoyo de Thomas Payne. En estas constituciones quedará establecido desde su publicación y para las futuras generaciones, que la masonería “es el centro de unión y el feliz medio de conciliar verdadera fraternidad entre personas, que hubieran permanecido perpetuamente distanciadas.” (Art. 1, «de Dios y de la Religión)

Fundado el 16 de Octubre de 2010 es una obediencia masónica cristiana y caballeresca, que tiene por fundamento la Fe en Dios y que tiene por objetivo el reconocimiento, la defensa y la conservación del Régimen Escocés & Rectificado en su especificidad organizativa, estructural y doctrinal, a fin de que su esencia no sea alterada por el tiempo, declarando su voluntad de promover dicho Régimen Rectificado, conservando en todo momento la fidelidad íntegra a sus Principios fundacionales promulgados en el Código Masónico de las Logias Reunidas & Rectificadas de Francia y en el Código General de los Reglamentos de los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa, tal como fueron aprobados por los Diputados de los Directorios en el Convento Nacional de Lyon en 1778 y ratificados en el Convento internacional de Wilhemsbad de 1782.

“Si el R.E.R. es un sistema masónico cristiano, no lo es por apego confesional, sino por necesidad iniciática”
Jean-François Var

La masonería cristiana tiene por fundamento la Fe en Dios y en su Voluntad revelada. A través de la iniciación como medio para anular la distancia existente entre la luz y el hombre, en tanto que lo restablece, al mismo estado en el que era al comienzo; los francmasones cristianos del G.P.R.D.H. son invitados a profundizar en los misterios del Cristianismo Trascendente, dispensando a sus miembros una ciencia del hombre y del universo, que se desprende del conocimiento de la acción de Dios en nosotros y en el mundo, conduciendo al hombre hacia una renovación moral y a una regeneración espiritual, a imitación de la Resurrección de Cristo, para reencontrar en ellos su condición de hijos de Dios. Sin embargo, si la francmasonería del Gran Priorato Rectificado de Hispania (G.P.R.D.H.) es cristiana, no por ello es particularmente confesional, aceptando a miembros provenientes de todas las Iglesias que convienen en los cuatro primeros Concilios Ecuménicos, que son la base de la Cristiandad.

La Francmasonería Tradicional Cristiana es una institución que forma a hombres de alta moralidad para que sean útiles en cualquier parte de la sociedad. El francmasón cristiano es formado en el amor, por una práctica constante de los deberes espirituales, éticos, morales y sociales. Debe pues adquirir la costumbre de practicar este amor, virtud amable y dulce, que, desde una perspectiva cristiana, solo merece el nombre de virtud, si está fundamentada sobre las bases de la Fe Cristiana

La Sociedad de los Francmasones no es en este sentido una sociedad secreta; sino una sociedad discreta, en donde cada miembro es invitado a descubrir en sí mismo, con la ayuda de Dios, y de todos sus hermanos, aquello que es lo indecible revelado. Los francmasones cristianos son invitados a profundizar en los misterios del Cristianismo Trascendente. Por tanto, la francmasonería cristiana dispensa a sus miembros una ciencia del hombre y del universo, que se desprende del conocimiento de la acción de Dios en nosotros y en el mundo. Esta ciencia, en cierto modo sagrada, guía y conduce al hombre hacia una renovación moral, hacia una regeneración, a imitación de la Resurrección de Cristo.

Es así como el francmasón cristiano intenta reencontrar aquel estado inicial del hombre que era el suyo antes de la caída, operación que realiza con y por mediación de Cristo. La sociedad de los francmasones no es en absoluto una sociedad religiosa, por bien que sus principios constitutivos no sean en absoluto extraños a los principios fundamentales de la Religión Cristiana.

Aunque las distintas confesiones cristianas no responden de un modo homogéneo a esta pregunta, no obstante, si se puede ser cristiano y francmasón. El Gran Priorato Rectificado de Hispania (G.P.R.D.H) no está vinculado a ninguna Iglesia o Institución religiosa en particular. No obstante, la francmasonería cristiana, de la manera como es practicada en el G.P.R.D.H. no debilita la Fe, antes, al contrario, anima a aquellos que están faltos de ella y la fortalece en aquellos que ya la tienen.

Para el Gran Priorato Rectificado de Hispania (G.P.R.D.H.), todos los hombres son iguales ante dios. Sin embargo, la francmasonería del Gran Priorato Rectificado de Hispania (G.P.R.D.H.) no puede acoger como miembros, a aquellos que tengan una fe contraria a los artículos de fe sobre los que habrán de comprometerse. Sería por tanto, una contradicción total.

Todos los masones del Gran Priorato Rectificado de Hispania (G.P.R.D.H.) en consecuencia, son cristianos, sea cual sea su confesión de procedencia; puesto que antes que francmasones eran cristianos y lo continuarán siendo en el seno de nuestra Institución. No obstante, el Gran Priorato Rectificado de Hispania (G.P.R.D.H.) acoge y recibe como visitantes (previa invitación) a todos los Hermanos francmasones, sean cuales sean sus obediencias de origen, sin importar qué ritos masónicos practiquen, sean cristianos o no.

El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Para el francmasón cristiano, la Caída, lo ha conducido a ser expulsado del estado edénico, lejos de Dios, y a tener que encontrar en la tierra los medios para alimentarse, vestirse y vivir. El Cristianismo Trascendente, como método de reconciliación para con Dios, proporciona al hombre los medios para restaurar en el hombre, el estado glorioso anterior a la caída. Este es el principal objeto de la iniciación masónica cristiana. El francmasón cristiano es pues invitado a meditar el sublime origen y el sublime destino del hombre, obra maestra de la creación. Es por lo que el conocimiento de uno mismo es el gran eje de los preceptos masónicos.

La francmasonería NO es una religión, puesto que carece de los elementos básicos de la religión:

(1) No tiene dogma ni teología propia, ni tampoco deseo o medios para hacer cumplir la ortodoxia religiosa. Por tanto, es preciso remarcar que si el R.E.R. es un sistema masónico cristiano, no lo es por apego confesional, sino por necesidad iniciática (Jean-François Var)

2) No ofrece sacramentos.

(3) No pretende conducir a la salvación por obras, por conocimiento secreto o por cualquier otro medio. Los secretos de la francmasonería tienen que ver con los modos de reconocimiento y el autoconocimiento, mas no con los medios de salvación.

Dios es infinito y ninguna expresión finita puede describir adecuadamente más que un pequeño aspecto de Él. El concepto de Gran Arquitecto del Universo fue introducido en las Constituciones de los francmasones de 1723, por el Reverendo James Anderson, y sin duda la recogió de los Institutos de Religión Cristiana de Juan Calvino. A Dios se le llama “el Arquitecto del Universo” y a su creación como “Arquitectura del Universo” en no menos de 10 ocasiones. En el Comentario de Calvino sobre el Salmo 19, a Dios se le llama el “Gran Arquitecto” o “Arquitecto del Universo”.

La primera lección que se enseña en casi todas las logias es que ningún hombre debe emprender ninguna empresa grande o importante sin invocar primero la bendición de la Deidad. Las oraciones en una reunión de logia son ecuménicas y no están dirigidas a algún “Dios masónico”. Los francmasones creen que hay un Dios y que la gente emplea muchas formas diferentes de buscar y expresar lo que saben de Dios. La francmasonería utiliza principalmente la denominación “Gran Arquitecto del Universo” y otros títulos no sectarios para dirigirse a la Deidad. Puesto que la francmasonería cree en la libertad religiosa y que la relación entre el individuo y Dios es personal, privada y sagrada.

En un mundo en que todo está materialmente acelerado, en el que el individualismo, el egoísmo y la superficialidad son reivindicados como “valores”, en un mundo en el que tener es más importante que ser, iniciarse como francmasón cristiano, constituye una brújula y una vía que trasciende al perfeccionamiento moral e intelectual, sino también, para ejercer en común una beneficencia loable y honorable hacia el genero humano, que es el objetivo ostensible de la francmasonería. Finalmente, cabe considerar que una sociedad tan antigua, que ha soportado y resistido todas las vicisitudes del mundo, debe a buen seguro tener un objetivo importante, e incluso esencial, que ofrece a todos los hombres.

En el Gran Priorato Rectificado de Hispania (G.P.R.D.H.) , no se comenta la vida pública y no nos pronunciamos sobre asuntos políticos o religiosos. En Logia, no se habla de religión ni de política. Sin embargo, el G.P.R.D.H. da testimonio, por su profundo y sincero apego a la tradición cristiana, de un absoluto rechazo a todo sistema que no sitúe el amor fraternal entre los miembros del género humano, en el centro de sus cuestionamientos y preocupaciones.

El principio general de la francmasonería actúa en el sentido de exhortar a sus miembros a que desarrollen a una beneficencia activa y universal, que se extienda a todo lo que pueda ser útil a la humanidad, sea en particular a los individuos o a la sociedad en general, a través del estudio y la práctica de la moral. La francmasonería de inspiración liberal y a dogmática se interesa por el hombre en su entorno social.

Por su parte, en la Francmasonería tradicional cristiana, el autoconocimiento es esencial, y por añadidura, ejercitarse en practicar todas las virtudes cristianas, humanas y sociales, moderando toda conducta que pueda ser contraria a la moral cristiana. El francmasón cristiano debe despojarse de prejuicios y se le instruye constantemente en este sentido, a no quedar expuesto al peligro de la superficialidad. Aunado a esto, debe pues adquirir la costumbre de practicar el amor fraterno, virtud amable y dulce, que, desde una perspectiva cristiana, solo merece el nombre de virtud, si está fundamentada sobre las bases de la Fe Cristiana.

La Francmasonería del Gran Priorato Rectificado de Hispania (G.P.R.D.H.) se basa en la herencia tradicional proveniente de las antiguas corporaciones de oficio y las Ordenes de Caballería de carácter religioso-militar, que eran exclusivamente masculinas, y en atención a nuestros principios, el G.P.R.D.H. observa y mantiene dicha tradición. No obstante, aunque nuestra tradición nos delimita a ser una fraternidad masculina, el Gran Priorato Rectificado de Hispania, reconoce la existencia y el loable trabajo de la francmasonería femenina, y todos los francmasones de nuestra obediencia, tenemos por principio honrar a la mujer con honor y respeto.

La Orden Rectificada dentro del Gran Priorato Rectificado de Hispania es muy selectiva y no es para todos. De manera determinante buscamos reunir entre nosotros a los mejores hombres, cuyas cualidades intelectuales, morales y espirituales, sean garantía incuestionable para el crecimiento y prosperidad de la Orden Rectificada. En consecuencia, la Orden Rectificada exigirá de sus miembros trabajo y evidencias claras de su refinamiento intelectual y espiritual. Si usted está de acuerdo con la responsabilidad inherente de ser un Francmasón Rectificado, deberá entonces saber que hay dos formas para ingresar en la Orden Rectificada:

1). Si usted conoce a un Francmasón Rectificado que responda por usted ante la orden, puede solicitar su ingreso a través de él.

2). Si usted no conoce a ningún Francmasón Rectificado, deberá solicitar su ingreso llenando un formulario. Nosotros evaluaremos cuidadosamente su solicitud y nos pondremos en contacto con usted.

La palabra «iniciar», en su etimología, quiere decir aproximar, unir al principio: significando la palabra initium tanto principio como comienzo. La iniciación es el medio para anular la distancia existente entre la luz y el hombre, en tanto que lo restablece, al mismo estado en el que era al comienzo.

Por con siguiente, la iniciación masónica es una ceremonia profundamente introspectiva que permite al hombre dilucidar su estado actual, a conocer aquello que permanece inalterado en su interior y el camino necesario para restablecer su antigua gloria. Estos conocimientos son transmitidos mediante alegorías, emblemas, símbolos y reflexiones. Por tanto, la puesta en escena de los rituales que dan lugar a la iniciación, actúan realmente y provechosamente para el hombre. La francmasonería cristiana pone a prueba gradualmente a los aspirantes, formándolos para que vuelvan a ser hombres a imagen y semejanza de Dios, ayudándolos a recobrar esa similitud que fue patrimonio del hombre en su primer estado de inocencia, pero también a recuperar una moralidad y una ética (social y trascendente) que les permitirá ser útiles a la humanidad.

En la francmasonería, el rito es el conjunto de practicas establecidas que regulan y organizan de forma coherente y progresiva, todos los aspectos esenciales que dan forma y sentido a las ceremonias correspondientes de los diversos grados que lo componen. Asegurando y garantizando la armonía de las ceremonias, y la transmisión apropiada de las enseñanzas esenciales de cada grado. Por otra parte, los rituales, son los instrumentos documentales que estructuran y organizan la puesta en escena de cada ceremonia. Los Rituales del Rito Escocés Rectificado, por ejemplo, contienen el conjunto de la Doctrina Cristiana de este Rito bajo forma de Catecismos, Instrucciones, Máximas y Reglas.

Para los francmasones cristianos, el hombre se encuentra privado de la luz como consecuencia de la caída. La oscuridad como símbolo bastante evidente de los falsos resplandores de la superficialidad y de todo aquello que, sin ser trascendente, obnubila al hombre caído y en consecuencia, pretende dirigirse a sí mismo sin guía, extraviándose cada vez más. Solo la luz de la sabiduría, que llama a aquellos que la buscan y la desean, puede guiar al hombre para sacarlo de la oscuridad.

Los francmasones adquieren compromisos con la fraternidad a través de juramentos solemnes. Sin embargo, los juramentos prestados, no son en absoluto contrarios a lo que un francmasón debe a Dios, a su patria y hacia la humanidad. No obstante, los juramentos prestados, si exigen de los francmasones un alto sentido de la moral y del honor.

La francmasonería NO es una secta, ya que no busca la sumisión de sus miembros, ni tampoco busca restringir de la libertad de pensamiento. Por el contrario, ofrece a cada uno de sus miembros un camino de autoaprendizaje para mejorarse a sí mismos. La francmasonería no admite menores de edad en sus logias y se dirige a personas libres, dotadas de autonomía como individuos. Por otra parte, la francmasonería no actúa en ninguno de los casos tipificados, como comportamientos sectarios, y bajo ninguna circunstancia atenta contra el orden público.

Los miembros de la francmasonería ingresan por su libre voluntad, y con la misma libertad, pueden retirarse, sin que se exija explicación alguna. Solo es necesario presentar una carta de dimisión.